Lo que ocurrió, nada tiene que ver con la conducta y ética que han caracterizado a los equipos pinareños en la historia del deporte cubano.
Consideramos un deber y una obligación brindar a las autoridades deportivas de nuestro país, y muy especialmente a toda la afición cubana, las más sinceras disculpas.
Hemos analizado críticamente nuestra conducta e incorrecta proyección y nos comprometemos ante la afición a que hechos como este jamás se repetirán.
Si en algún momento algún irresponsable violara este compromiso y asumiera una conducta de ese tipo, deberá tener la absoluta seguridad de que tendrá que asumir las más severas medidas disciplinarias.